| La primera parte de la entrevista se hizo con los miembros del consejo
autónomo. En la segunda parte, hablamos con tres representantes de las mujeres
de Polhó.
Unas mil personas de Polhó, la gran mayoría desplazados, estaban presentes
para recibirnos en su comunidad. Después de la entrevista, las autoridades nos
invitaron a bailar en la fiesta de bienvenida.
Se habló de la situación de los desplazados, de la militarización y de la
paramilitarización. Las autoridades insistieron sobre el hecho de que todavía
se sufren amenazas por parte de militares y paramilitares y que no hay
condiciones para el regreso de los desplazados a sus comunidades de origen. Al
contrario, los grupos paramilitares se están reorganizando y los desplazados
temen una nueva masacre en la región.
San Pedro Polhó es un municipio autónomo de Los Altos, constituido por 14
de las 62 comunidades del municipio oficial de Chenalhó. Según las autoridades
autónomas, hay 8000 desplazados provenientes de 14 comunidades. Están
concentrados en 9 campamentos de Polhó. Son bases de apoyo zapatistas que
tuvieron que huir de sus comunidades hace 4 años. La pobreza, la falta de servicios
(como agua potable) y la gran cantidad de gente generan problemas sanitarios. “Los niños sufren de enfermedades y algunas
familias viven abajo de plástico". Para enfrentar este problema, se
organizó una microclínica en Polhó con promotores de salud capacitados en
Oventic.
Militarización y presencia policíaca
Según las autoridades, no ha cambiado la situación con la llegada de Fox el
año pasado. La militarización es peor que antes. El municipio está rodeado de
campamentos militares ubicados en las comunidades de Tzanembolom, Canholal,
Chimix, Acteal, Pechequil, Los Chorros, Puebla, Yaxjemel, Takihuk'um, La
Libertad, X`oyep, Yabteclum y Las Limas. “Los
militares hacen patrullaje cada 10 o 15 minutos, días y noches, sobre las
carreteras y nos afecta mucho porque no podemos transitar tranquilos. Van
caminando en las montañas con el pretexto de buscar marihuana pero están
chequeando a las comunidades, intimidan a la gente y les amenazan de muerte.
Van armados y van apuntando a nosotros. Ahora, no se ve los federales o los
soldados porque sabían que ustedes iban a venir.
“Los militares se
movilizan con los grupos paramilitares que actúan en diferentes comunidades.
Andan juntos en los mismos camiones.
“A las autoridades
autónomas, nos tienen amenazados de muerte, nos tienen fichados. Existe órdenes
de aprehensión en contra de nosotros porque el Gobierno no reconoce nuestro
municipio”.
Hablaron también de casos de arrestos arbitrarios de miembros de la
comunidad en los últimos años. Por ejemplo, la Seguridad Pública arrestó a un
hombre que salía de su comunidad para vender su cosecha. Los paramilitares le
mandaron a la cárcel e intentaron matarlo. Tres personas de Polhó están todavía
encarceladas en Cerro Hueco (2 de ellas están ahí desde hace 2 años y una desde
hace un año) por ser zapatistas. Inventaron motivos para condenarlos : pusieron
en sus bolsas marihuana que llevaba la Seguridad Pública y tomaron fotos.
Paramilitarización
El primer desalojo de una comunidad de la región sucedió el 24 de mayo del
97 por grupos paramilitares. Las bases de apoyo tuvieron que salir bajo las
amenazas de muerte y la violencia de los paramilitares, dejando ahí sus
pertenencias, sus milpas y cafetales en mano de los priístas, quienes robaron
las casas (hasta los techos de láminas). Se apropiaron de las parcelas de los
desplazados, y ahora las trabajan y venden las cosechas. “El dinero sirve a comprar armas para matarnos”. Están también
tratando de sacar los papeles oficiales y vender las tierras a otras
comunidades.
No hubo ningún cambio en cuanto a los paramilitares en el ultimo año. El
Gobierno estatal y federal y el presidente municipal priista, que está en la
cabecera de Chenalhó, están protegiendo a los paramilitares. “El Gobierno, en lugar de hacer justicia, al
contrario ha liberado a seis personas que se conocen como grandes dirigentes
paramilitares participantes de la masacre de Acteal”.
Los paramilitares “se sienten
reforzados por la liberación de sus dirigentes, que actualmente se están
reorganizando en diferentes comunidades para preparar otra masacre”. Los
desplazados tienen familiares que se quedaron en las comunidades. “Hay familiares que son ligados con los
paramilitares y hay otros que no y que informan a los que son bases de apoyo”.
Dicen ellos “No viene, te van a matar”.
Por estas razones, los desplazados de Polhó creen que no es posible de regresar
en sus comunidades de origen.
“De los que
participaron en el desalojo de las bases de apoyo, algunos fueron obligados a
participar en 1997. Algunos no quieren estar con los paramilitares y vienen a
informar a las bases. A veces, les corren de sus comunidades. En el último año,
corrieron a 22 familias”.
El retorno de los miembros de la sociedad civil Las Abejas afectó a los
desplazados de San Pedro Polhó. El Gobierno se sirve del caso para mostrar que
ya hay tranquilidad y paz en la región. Varias organizaciones nacionales y
internacionales lo creen y disminuyeron el apoyo a las comunidades del
municipio autónomo. Por ejemplo, la Cruz Roja Internacional les ha quitado el 50
% de los abastos. Lo que daban en quincenales lo están ahora dando
mensualmente. Piensan que con las semillas que les están dando, la gente puede
producir suficiente maíz para nutrirse. En una entrevista con miembros de la
CCIODH en Ginebra representantes de la Cruz Roja declararon que aquella
disminución del 50% fue decidida conjuntamente con las autoridades de Polhó.
Estos últimos declararon que la producción de las tierras no es suficiente para
reducir la ayuda y por este motivo no están de acuerdo con la decisión, pero
como ya está hecho no van a pedir limosna.
“Las tierras no son iguales de calidad y no hay seguimiento sobre las
producciones de las diferentes parceles”.
La situación de las mujeres
“Hubo casos de
violaciones de siete mujeres del municipio hace 3 o 4 meses. Pasa cuando una
pasa o carga leña, a veces los soldados nos molestan.
“La cuestión de la
salud, es un poco difícil por no tener medicamentos y alimentos.
“Las mujeres, aquí,
tienen que ir hasta San Cristóbal para su parto porque no hay servicio aquí, de
un médico. Sí hay doctores pero no están fijos, algunas veces, se quedan un mes
y se van. Los promotores, les faltan capacitación.
“No tenemos casas,
no tenemos dinero. No podemos salir a buscar trabajo. Los niños les falta de
educación, no tienen nada, como las mujeres. No sabemos como encontrar. No
podemos salir a trabajar por tener miedo de los soldados.”
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