Français | English
 <<  Ya basta
 3ra Comisiòn Civil
Internacional de Observaciòn
por los Derechos Humanos




 
SERAPAZ

 

 
   
Otros articulos de la categoria


Coordinadora Nacional por la Paz y los Derechos Humanos
Frente Zapatista de Liberación Nacional, FZLN
Misión Civil por la Paz
Luis Hernández Navarro


Ultimas noticias de la comision

jeudi 28 février
Castigan a tres zapatistas presos en San Cristóbal que se reunieron con la CCIODH

lundi 25 février
Agreden presuntos paramilitares vehículo de observadores



 
 


Entrevista con :


-   SERAPAZ : Samuel Ruiz (presidente de SERAPAZ), Dolores González (Coordinadora de investigación de SERAPAZ y coordinadora de la CONAI), Miguel Álvarez (Director de SERAPAZ y secretario ejecutivo de la CONAI).


-   Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas : Marina Patricia (Directora).


-   Pablo González Casanova (Grupo Paz con Democracia, ex rector de la UNAM y miembro de la CONAI).


-   Juan Bañuelos (miembro titular de la CONAI).

¿Cuál es la labor de SERAPAZ ?

Samuel Ruiz (SR) - SERAPAZ es la organización administrativa que estaba debajo de la CONAI. Esta comisión tenía el objetivo de estar en el diálogo entre los zapatistas y el Gobierno mexicano. Entonces la CONAI fue la Comisión Nacional de Intermediación, pero por debajo tenía un organismo administrativo que es SERAPAZ. Cuando los diálogos no terminaron, aunque quedaron en suspenso, la CONAI fue y se declaró públicamente que ya no tenía razón de existir porque no solamente estaba suspendido el diálogo, sino que (a nuestro juicio) no había voluntad, del anterior Gobierno, de continuar el diálogo. Entonces la CONAI sintió que su presencia más bien favorecía una manipulación que un favor en relación con el diálogo. Se acordó, por tanto, que dejara de existir. Entonces quedó SERAPAZ como organización administrativa, la dejamos allí con el objetivo de que ciertas iniciativas de paz, que estaban en el ambiente, no quedaran sueltas. No porque las fuéramos a asumir nosotros, sino que estábamos pendientes de que no cayeran iniciativas que eran interesantes en relación con la paz. Así surgió SERAPAZ, nació gracias a la sociedad civil, a distintas organizaciones comprometidas en el proceso de paz (unas de tipo eminentemente político, otras más bien ONG), como exigencia de brindar un espacio de encuentro.

Nadie tenía se sentía con la autoridad para convocar a otros, pero se necesitaba un espacio de convocación. Ese espacio lo brindó SERAPAZ, que fue muy bien aceptada por la sociedad civil porque no había ningún partidismo de nuestra parte, sino un espacio abierto para todas las organizaciones que sintieran la urgencia de reunirse para continuar trabajando y pensando cómo tenían que llevarse a cabo los caminos de la paz. A Miguel Álvarez (que fue participante muy activo en la época del diálogo en la CONAI y que ahora continúa en SERAPAZ) le tocó aglutinar y brindar este espacio y estar activamente en la relación con los distintos grupos que se aglutinaban aquí. Quizás esta parte le correspondería más bien a Dolores González, para ver hasta qué grado ha llegado esta evolución y responder así a la pregunta que acaban de hacer. Entonces ¿cómo viste ese seguimiento de las organizaciones y cómo se situaban en este conflicto ?

Dolores González (DS) - Yo trabajo como coordinadora de investigación en SERAPAZ. Como decía Don Samuel, SERAPAZ pasó, en un momento dado, a jugar un papel para la continuidad de lo que había sido la labor de mediación, lo que le ha responsabilizado hasta cierto punto. Se comprometió, por ejemplo, a la digitalización y a la sistematización del archivo de la mediación, que es un archivo histórico muy rico, que recoge 7.000 u 8.000 documentos de todo el proceso de diálogo y de todo lo que se creó en torno a él. Está siendo procesado de tal manera que pueda convertirse en producto útil para el proceso de paz y para los diferentes actores interesados en él. De esta manera, pueden recogerse las lecciones, los aprendizajes que deben ser devueltos a la sociedad para compartirlos con otros procesos de conflicto en el mundo. Parte de esta sistematización ha sido cómo hacer un diagnóstico más claro del conflicto mexicano, que lo hemos identificado con un nuevo tipo de conflicto, que transita entre las antiguas luchas latinoamericanas y los nuevos conflictos de la globalización, intentando encontrar las claves y las dinámicas que nos puedan ayudar a recuperar las estrategias más adecuadas.

Otras de las cuestiones que planteamos ha sido todo lo que es la promoción de iniciativas civiles en Chiapas y México para que puedan favorecer el proceso de paz. Por eso hay que convertir SERAPAZ en un espacio de reflexión y encuentro muy plural para que participe en otras iniciativas civiles o que represente, a nivel políticocultural, a organismos civiles, como por ejemplo en la iniciativa de la COCOPA en la Cámara de Diputados. Así mismo tiene que favorecer todas las cosas que puedan crear condiciones para el proceso de paz, hoy en situación difícil.

También ha trabajado en la promoción de las articulaciones internacionales con diferentes redes, actores y procesos internacionales. Hemos intentado mantener un nivel de intercambio de articulación con aquéllos que trabajan, particularmente, la paz, pero también con los que trabajan en la solidaridad. Hay una alianza estratégica por un mundo mejor. En este año y en el año pasado, hemos ido encontrando nuevas dinámicas que nos pueden acercar a los latinoamericanos. Creemos que va a ser un año que va a tener un proceso especialmente profundo, en toda la región latinoamericana y las subregiones que se están creando. Seguramente escucharán o escucharon el Plan Puebla-Panamá (PPP), en ese marco, y en el marco de los procesos de paz, creemos que hay una nueva coyuntura latinoamericana. Con ellos y con otros compañeros de Europa, se ha mantenido una relación cercana que puede ser favorable al proceso de paz. Estas han sido las tareas fundamentales. Tener una sede en Chiapas y una sede en el DF ha logrado, también, mantener un vínculo, como un observatorio dual, que permite que desde Chiapas se pueda rectificar y retroalimentarse, con la visión de los organismos oficiales, que pueden tener la sede del DF. Esa es nuestra tarea.

Después de la reforma indígena, ¿cual es la situación general del país y de Chiapas ?

SR - Más que una reforma indígena ha habido una contrarreforma. En los Acuerdos de San Andrés hubo siete mesas, de las cuales sólo una versaba sobre derechos y cultura indígenas. Esta se llevó a cabo, y terminó con conclusiones bilaterales del Gobierno mexicano y el EZLN. Los acuerdos que se firmaron tenían el compromiso de ser presentados como proyecto de ley al Congreso de la Unión. Se inició la segunda mesa de discusión, que trataba sobre justicia y democracia, pero no se terminó porque el Gobierno anterior la obstaculizó. Los zapatistas hicieron sus propuestas, pero el Gobierno no dialogó. A partir de aquí se rompió el diálogo y ya no se llevaron a término, ni la continuación de la segunda mesa, ni las siguientes, que trataban de la mujer y otros aspectos de la agenda social. Las conclusiones quedaron consignadas en un documento, firmado por ambas partes, que quedó pendiente para ser elevado a propuesta de ley para ser presentada al congreso.

La COCOPA se ofreció para redactar la propuesta y los zapatistas aceptaron este hecho, pero no la formulación. Esta primera formulación hizo ver a los zapatistas que no se habían recogido temas muy importantes de los acuerdos. Entonces la COCOPA propuso, a los zapatistas, que hicieran otra formulación. El hecho de que hubiera dos documentos dificultó el diálogo. El presidente, y diferentes partidos, presentaron nuevos proyectos que crearon una gran confusión. La segunda formulación que hizo la COCOPA, de acuerdo con el documento de los zapatistas y con el apoyo del Gobierno central, fue aceptada con dos pequeñas objeciones. Pero cuando los presentó la COCOPA el Gobierno puso 72 objeciones.

Por lo tanto eso quedó a la deriva, aunque el Gobierno finalmente las redujo a 4, lo cual produjo una gran dilación y confusión, hasta que en la campaña de las pasadas elecciones, el candidato Fox, prometió que tomaría los Acuerdos de San Andrés en la formulación hecha por la COCOPA para presentarla al Congreso, cosa que cumplió. Incluso cuando tomó posesión del cargo, retiró las tropas de las comunidades zapatistas, concentrándolas en lugares más o menos cercanos. Pero nunca salió el Ejército de Chiapas, que había entre un 30 o 40% de militares en Chiapas. No hay otro estado de la República con tanta concentración militar.

La presentación de la propuesta de ley, por parte de Fox, crea nuevas expectativas que conducen a la Marcha Zapatista, la cual apoyaba la presentación de la propuesta, por parte de la sociedad mexicana, y que no sólo era de los indígenas, sino de toda la sociedad civil. En general se apoyó esta Marcha con unas excepciones, en las que se manifestaron posturas racistas y actitudes de marginación social. La Marcha conllevó una gran alegría : significaba un paso importante para los indígenas del país y de todo el continente. Existía la idea de que los indios son los responsables del retraso y las carencias existentes en México, y se hablaba de la conveniencia de su desaparición integrándolos dentro de la sociedad mexicana, perdiendo su cultura y confluyendo, de este modo, al desarrollo del país.

A partir de la Marcha esa idea desapareció. Se entendió por todos que los indios existen desde antes de la constitución del país ; que, en 500 años, no han desaparecido, y que no quieren dejar atrás su cultura y su tradición. Los indígenas, quieren que se les reconozca su identidad cultural porque forman parte de México. Desgraciadamente no se aceptó esa propuesta de ley (tal como se presentó), sino que se aprobó otra que disminuía sus peticiones. Quizás porque la sociedad civil bajó la guardia o también porque hubo acuerdos entre el PRI y el PAN, impulsados por la coyuntura (el PRI había perdido las elecciones después de 71 años y el PAN había tenido que presentar un candidato no aceptado plenamente). Finalmente se aprobó una ley distinta a la que se había presentado.

DG - Hay cuatro puntos que marcan la diferencia entre la ley COCOPA y la que se aprobó, las cuales tienen que ver con la naturaleza de la autonomía, su escala, la concepción de derechos y del sujeto.

De la situación actual, hay que destacar que México vive una transición frustrada, una alternancia de poder que no logra estabilizarse como una democracia distinta. En ese sentido hay una polarización de la sociedad, una disputa sobre el proyecto de nación en el que todos los actores están reconstruyendo y posicionando sus posturas y proyectos. Uno de los rasgos más importantes es que hay un proceso de desregularización de las relaciones laborales. Frente a la crisis del campo se ha propuesto el modelo maquilador en el sur del país.

La ley indígena aprobada pierde todo el concepto de derechos colectivos frente a la idea del derecho individual y la propiedad. Hay una disputa, que va desde diversas concepciones muy hondas hasta un programa alternativo en términos económicos, políticos y sociales. La dinámica está del lado de las fuerzas democráticas y de la propuesta alternativa de un proceso de construcción de estrategias muy distintas que entronca con la base.

Hay otras estrategias que pretenden reconstruir actores intermedios, grandes articulaciones nacionales, ahora todo está en un proceso de coordinación nacional. Hay una rearticulación de actores sociales. Lo que hemos aprendido, en los últimos siete años, es que no tenemos fuerza suficiente para incidir en la situación, por ejemplo en Chiapas. Aunque hay una gran polarización a nivel local también se da el proceso de articulación, entre la sociedad civil y la clase política, que quedó muy mermada con el proceso de aprobación de la ley. Pero habrá que replantear cómo volvemos a intentar una articulación que nos permita volver a relanzar el proceso de paz, ya que en las comunidades el tejido social está muy desarticulado.

Miguel Alvarez - Yo quisiera informarles brevemente de lo que ha pasado en los últimos tiempos, desde la última visita. Ustedes tienen la ventaja de la distancia que ayuda a captar la profundidad del momento estratégico. En la última visita había una esperanza de reactivación del proceso de paz. Esta foto, que se llevó la última Comisión, ha cambiado radicalmente. El momento actual no pasa por la reactivación del diálogo, tampoco por el vínculo de la paz, ni pasa para que la transición política, que se está dando, sea corresponsable del proceso de paz. Todos sabemos que esta transición no va a ser democrática. Hay una inercia muy fuerte del antiguo régimen y hoy vive una alternancia, pero no cambio de estado.

Podemos constatar que hay aparatos de estado que no se entregaron a la alternancia. Hay aparatos de estado que Fox no gobierna. Esto se hizo muy evidente con el lamentable asesinato de Digna Ochoa, que yo lo pondría como un rasgo clave de la etapa. A partir del 11 de setiembre y de la muerte de Digna se ha dado un cambio cualitativo en la mecánica de los organismos civiles indígenas porque nos vamos convenciendo de que no podemos seguir dejando la problemática de los indígenas, y de Chiapas, y de la paz, al margen de las otras agendas y luchas del país. La clave está en cómo volver a vincular la paz con las otras agendas sociales.

El 11 de setiembre nos viene a convencer de que no podemos entender el momento sólo nacionalmente, estamos en un momento internacional y no podemos diseñar una nueva estrategia si no contemplamos simultáneamente la problemática internacional con la nacional. Pero lo de Digna nos convenció que hoy por hoy los derechos humanos se han convertido en un gran eje que puede ayudarnos en la gran articulación de las agendas.

El pensamiento, que en otro tiempo creía que sólo la paz era el eje articulador de lo indígena se ha movido. Hoy son los derechos humanos los que nos permiten vincular paz, democracia y todas las otras agendas del movimiento. Entonces todos estamos convencidos de que esta transición no es la que queremos : no hay un cambio de régimen sustantivo, no hay comprensión del conflicto, no hay una estrategia de paz, la debilidad que ha mostrado Fox lo lleva cada vez más a aparentar la estrategia que siguió Zedillo...

Pero, junto con ese cuadro, les tenemos que informar que cualitativamente el concierto civil, en México, ha tomado una nueva actitud. Si bien el año pasado la idea de que la articulación era (en la lucha política) de toda la causa zapatista, y desde allí con el eje de la ley a todos los demás. A pesar de que ésta no saliera, sigue siendo un eje válido de lucha y por eso fue importante lo que pasó. Pero la actitud ha ido madurando. Hoy sentimos que hay condiciones para una convergencia más sólida, más estratégica, más de proyecto. En este marco he constatado también que el desfase que vive Fox respecto al proceso de paz, también lo estamos viendo respecto a Pablo Salazar.

Algunos de ustedes irán a Chiapas y allá lo podrán constatar. También Pablo Salazar dio la esperanza de ser un gobernador pluripartidista que conocía la problemática y el proceso de paz desde su participación en COCOPA, y que podía imprimir un rasgo de Gobierno alternativo que se distinguiera de las estrategias anteriores. Pero desgraciadamente constatamos que Pablo llegó sin el equipo, sin la fuerza, sin la estrategia, sin el programa de Gobierno alternativo. Y aunque su campaña, su discurso de toma de posesión, estuvieron marcados por la paz, lo cierto es que a lo largo del año su práctica de Gobierno ha ido girando en torno al problema de la gobernabilidad. No de la creación de condiciones políticas de la paz, no de defender la agenda de la paz, de desplazados, paramilitares, etc. Su agenda ha consistido en recrear condiciones para ser un gobernador que dure su sexenio. En Chiapas es común que hubiera interinatos y que sólo hubiera gobernadores artificiales por períodos, Pablo convirtió su gobernabilidad en su tarea principal.

Hoy se nota un preocupante desfase con la agenda de la paz y con la de los derechos humanos. Ahora, las dos son las agendas que van a encontrar muy fuertes en Chiapas. Tomarán cuenta de que esta polarización ha crecido hasta el nivel nacional. Hoy esta maduración civil se distingue de la que vive la sociedad política. Hay un abismo entre la sociedad política y los partidos y los movimientos sociales.

Los partidos siguen creyendo que son los grandes actores del cambio y disputan sus nuevas presidencias. Pero hoy el proceso, incluida la crisis de izquierda, conoce una polarización delicada donde, cada vez más, muchos organismos plantean que la ruta de la democratización en México no necesariamente es la que pasa por los partidos, sino la que pasa por la movilización popular. Esa polarización la van a notar más grave en Chiapas porque la desconfianza hacia el Gobierno Federal y hacia el de Pablo es creciente. Entonces se mantienen llamados al diálogo ofertas de desarrollo y gastos públicos, etc. Pero la desconfianza en las comunidades es tremenda.

En este marco, hoy lo distintivo fue que había unos miembros de la anterior comisión de seguimiento y verificación, de la anterior COCOPA y de la anterior comisión de intermediación nacional, que juntos testificábamos que la negociación, de esa referencia y de la iniciativa COCOPA, es válida y representativa y vigente. Ahora hay un nuevo esfuerzo para que los miembros, de ese grupo de diputados, pensemos como Congreso y no como partido, y puedan intentar cambiar la correlación interna. Por supuesto, eso no lo van a lograr con la fuerza que ellos tienen dentro. La clave sigue siendo la fuerza que tengamos fuera.

Yo sólo añadiría, como otro rasgo, que hay una maduración del vínculo de lo indígena con lo civil. Hay una discusión fuerte para explicar porqué el Congreso no había asumido la iniciativa de COCOPA, porqué se había quitado su responsabilidad de constructor de paz. Hubo dos grandes vertientes : quienes decían que fue un error de los partidos porque son expresión del viejo régimen, pero hubo también voces autocríticas que dijeron que hubo un exceso de confianza en el zapatismo, en el movimiento indígena y el movimiento civil. Creímos que con la gran marcha y la participación en el Congreso era suficiente y nos retiramos, le dejamos la tarea a la sociedad política. Aunque seguimos en algunos organismos civiles activos la discusión del Congreso, lo cierto es que la fuerza de presión que envolvió a éste se retiró.

Hay quienes consideraron, autocríticamente, que no debimos haber retirado esta presión, que se debió haber mantenido, y en todo caso, la gran oportunidad fue para el Congreso Nacional Indígena de haberse convertido, porque el EZLN, por su lógica de actor armado, tenía que regresar a su territorio, que el CNI hubiera tenido que crecer como gran articulador de la agenda civil nacional.

Sin embrago, lo cierto es que regresa el EZLN después del fracaso de la ley, a su estrategia de resistencia y el CNI también toma, como postura principal de la etapa, que cada pueblo regrese a su región a consolidar su autonomía, que cada pueblo viva los Acuerdos de San Andrés, viva su autonomía... aunque no se reconozca.

Entonces hay un fenómeno, y es que la dinámica civil ha vuelto a crecer pero sin la participación de lo indígena porque ellos dicen “nosotros ya no vamos a una estrategia de acción coyuntural, sino más bien una estrategia regional de consolidación y hasta otro período volveremos a aparecer”. En estos meses hay mucha actividad civil en donde no participa formalmente el CNI, en donde no participa el movimiento indígena, no lo conduce, no lo lidera.

En estos momentos no están presentes las estrategias de identidad y de resistencia que asumió el EZLN y el movimiento indígena. Aunque sí diversas de sus organizaciones. El acuerdo es que empiece cada organización a moverse en las acciones políticas y civiles y el CNI se quede como la vanguardia en reserva, la vanguardia moral del proceso. Esa situación también la van a notar, esta maduración del vínculo civil indígena, en donde los indígenas dicen “no vamos a actuar según el imaginario que tengan de nosotros los organismos civiles, vamos a actuar según nuestros propios imaginarios de identidad. Así lo hemos aceptado, así lo hemos entendido, en esa dinámica estamos.

Estamos en un contexto todavía desfavorable, en un impasse formal con un deterioro real que siente Chiapas. Hay una nueva situación internacional que coloca al Gobierno de México en una mayor dependencia, en donde hoy los criterios de seguridad se metieron más fuertemente, a pesar de la política nacional. En donde hoy (en todo caso) la lucha por la paz pasa por su vinculación con los derechos humanos, la democracia y una muy amplia articulación. En eso estamos trabajando.

¿Cuál es su opinión acerca de los militares y la presencia de los paramilitares ? Y acerca de las matanzas sin resolver ¿qué hace el Gobierno sobre este tema ? ¿Cuál es la situación de los presos políticos y de la justicia en general ? ¿Y la de los desplazados y de los que ya regresaron a sus comunidades ? ¿Cuáles son los problemas con la tierra ? ¿Qué piensan del silencio del EZLN ?

Marina Patricia (MP) - Aunque es verdad que los militares se retiran de ciertos lugares, por ejemplo en Chenalhó, todavía sigue habiendo mucha presencia de militares vestidos de civiles. Ha habido algunas denuncias de situaciones de hostigamiento del Ejército, por ejemplo en la zona Norte. Sorprende que el EZLN no pusiera dentro de la agenda la retirada del Ejército de Tila, Sabanilla, Tumbalá y Salto de Agua, zonas que son un punto rojo en este momento.

En el tema de los paramilitares se dan dos fenómenos, no se puede comparar la situación con la del 96, 97 y 98. Ahora, en el caso de la zona Norte, hay un reacomodo y división en tres líneas : los que se han vinculado a la MUSIAC, otros de Paz y Justicia que no quieren negociación (por ejemplo Diego Vázquez, acusado de varios delitos), y los que son críticos con el enriquecimiento de algunos líderes, como Diego Vázquez y Samuel Sánchez. A partir de las últimas elecciones, ha habido mucha gente de Paz y Justicia que se ha acomodado en diferentes partidos políticos.

El nuevo Gobierno ha planteado una comisión de reconciliación, pero con contradicciones. Por ejemplo, la situación de los desplazados no está resuelta. Estos plantean cinco demandas : el castigo a los grupos paramilitares, el retorno a las comunidades en algunos casos, reubicación en otros casos y regularización de tierras. Sólo ha habido ayuda humanitaria puntual. La detención de Diego Vázquez es importante, pero sólo es un paso. Fue un mal cálculo político porque se debió haber previsto la seguridad de la comunidad de El Limar.

Las lagunas más fuertes del Gobierno actual, en materia de derechos humanos son : la justicia, los casos de torturas, las desapariciones, la impunidad de los torturadores y el tema de los desplazados. Hay distintos tipos de desplazados, unos por razones de guerra (Ejército y grupos paramilitares) y otros por razones agrarias. Así como antes los casos de brutalidad policial eran delito, ahora se justifica que pueda haberla en caso que sea necesaria, es el caso del operativo de Marqués de Comilla.

¿Qué pueden decir sobre el conflicto de la tierra entre comunidades ?

SR - Estamos entrando en una fase de deterioro en Chiapas. Ahora el foco del conflicto de la tierra no gira en torno a los terratenientes, sino que se da una situación semejante a la de Guatemala por el no cumplimiento de los acuerdos de paz. Además, hay un deterioro interno en el EZLN, porque no hay el control y la disciplina de antes. Se están dando casos de acciones arbitrarias de ciertas personas en comunidades y por eso se están deteriorando las relaciones internas y problemas de tierra entre las comunidades.

MP - No hay un interés por parte del Gobierno de solucionar los problemas de desarrollo agrario, no se resuelven cuestiones de fondo. Más bien cuestiones comerciales y de privatización de la tierra. El tema agrario también tiene que ver con la fuerte emigración que se ha dado en Chiapas. Mucha gente se marcha a EEUU, de manera que las mujeres se quedan muchas veces solas con sus hijos. Sería importante la presión de la Unión Europea en el Fondo Monetario Internacional.

SR - Pero hay aspectos positivos, como las cooperativas de café, que hacen que se una gente de distintos municipios y etnias con una visión colectiva que se aleja del individualismo. Por ejemplo, Café man, Café de la Selva, otra en la zona de Chenalhó y otra en Palenque, que tiene una innovadora producción de hongos para prevenir plagas, sobre todo para las empresas madereras y para la península de Yucatán. Es importante ver que estas cooperativas tuvieron un origen cristiano desde una visión comunitaria que no sólo giraba en torno del balance económico sino de la ideología o de la teología de servicios para estas comunidades.

MP - Hoy en día en Chiapas hay más conflictos entre el EZLN y otras organizaciones que muchas veces tienen que ver con la tierra. El EZLN combina tres niveles de actuación : la de actor local, actor nacional y actor internacional. Según el momento actúa como uno u otro. El año pasado actuó en la lógica de actor nacional durante la Marcha. Este año está actúando más como actor local, aunque a otro nivel esté callado. Habla mucho en otros canales : las bases, la comandancia. La señal de silencio es el no a las condiciones existentes de diálogo. El EZLN soltó a los municipios a que cada uno viviera esta etapa de resistencia como una correlación de sus respectivas regiones. Así que podemos encontrar diferencias en las políticas entre un municipio y otro, no hay un criterio uniforme. La prioridad, hoy, está en el terreno del actor local porque su reto, ahora, es la consolidación de abajo. Esto implica que los municipios estén vigentes, valientes. Han ido teniendo roces ahí donde la lógica de territorio choca con la lógica de tierra, donde la lógica política choca con la agrícola. A veces estos roces se han dado con organizaciones afines al EZLN.

SR - Quisiera hablar de los conflictos entre el Vaticano y la Diócesis. A medida que la Diócesis se posiciona a favor de los derechos humanos crece la tensión con los terratenientes y dominantes del estado. Esto mereció una oleada de protesta de los terratenientes contra la Diócesis, primero mediante las autoridades civiles y luego mediante las eclesiásticas. A medida que el Centro de Derechos Humanos (Fray Bartolomé de las Casas) va tomando posiciones más claras, se llega a una confrontación con otros actores del Gobierno. Incluso a nivel internacional, y esta tensión va creciendo, llegando a la destitución de mi persona. La prioridad del nuncio apostólico eran las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno. La Constitución hablaba de la libertad religiosa individual, pero no de la colectiva. Es por este tema que el nuncio empieza a plantearse mantener relaciones con el Gobierno. La Conferencia Episcopal trata finalmente el tema, aunque muchos no lo veían prioritario y cuando el nuncio lo propone al Gobierno éste pone la condición que se destituya al obispo de San Cristóbal. Cosa que finalmente llevó a cabo el nuncio, sustituyéndolo por el de Tapachula, gran conocedor de la realidad chiapaneca. Este ordenó a siete diáconos permanentes. Pero desde el Vaticano se le prohibió ordenar más en cinco años argumentando que hay demasiados. Pero no tienen en cuenta las distancias entre comunidades y las diferencias de idioma entre las comunidades.

Juan Bañuelos - No nos debe caber duda de que esta orden del Vaticano tiene motivos que son arreglos entre el Gobierno de México y autoridades de Roma. Es un ataque frontal contra la Iglesia autóctona para que estos diáconos no puedan coincidir con las demandas de los indígenas y del EZLN. Además, esto facilita el avance del PPP que afecta a 60 millones de habitantes, mayoritariamente indígenas y monolingües.

Pablo González Casanova - El problema más importante es la falta de credibilidad del Ejecutivo y del Congreso así como del poder judicial a causa de las irregularidades no resueltas de la ley COCOPA.


Retour en haut de page