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Entrevista con :
SERAPAZ : Samuel Ruiz (presidente de SERAPAZ), Dolores
González (Coordinadora de investigación de SERAPAZ y coordinadora de la CONAI),
Miguel Álvarez (Director de SERAPAZ y secretario ejecutivo de la CONAI).
Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas :
Marina Patricia (Directora).
Pablo González Casanova (Grupo Paz con Democracia, ex
rector de la UNAM y miembro de la CONAI).
Juan Bañuelos (miembro titular de la CONAI).
¿Cuál es la labor de
SERAPAZ ?
Samuel Ruiz (SR) - SERAPAZ
es la organización administrativa que estaba debajo de la CONAI. Esta comisión
tenía el objetivo de estar en el diálogo entre los zapatistas y el Gobierno
mexicano. Entonces la CONAI fue la Comisión Nacional de Intermediación, pero
por debajo tenía un organismo administrativo que es SERAPAZ. Cuando los
diálogos no terminaron, aunque quedaron en suspenso, la CONAI fue y se declaró
públicamente que ya no tenía razón de existir porque no solamente estaba
suspendido el diálogo, sino que (a nuestro juicio) no había voluntad, del
anterior Gobierno, de continuar el diálogo. Entonces la CONAI sintió que su
presencia más bien favorecía una manipulación que un favor en relación con el
diálogo. Se acordó, por tanto, que dejara de existir. Entonces quedó SERAPAZ
como organización administrativa, la dejamos allí con el objetivo de que
ciertas iniciativas de paz, que estaban en el ambiente, no quedaran sueltas. No
porque las fuéramos a asumir nosotros, sino que estábamos pendientes de que no
cayeran iniciativas que eran interesantes en relación con la paz. Así surgió
SERAPAZ, nació gracias a la sociedad civil, a distintas organizaciones
comprometidas en el proceso de paz (unas de tipo eminentemente político, otras
más bien ONG), como exigencia de brindar un espacio de encuentro.
Nadie tenía se sentía con la autoridad para convocar a otros, pero se
necesitaba un espacio de convocación. Ese espacio lo brindó SERAPAZ, que fue
muy bien aceptada por la sociedad civil porque no había ningún partidismo de
nuestra parte, sino un espacio abierto para todas las organizaciones que
sintieran la urgencia de reunirse para continuar trabajando y pensando cómo
tenían que llevarse a cabo los caminos de la paz. A Miguel Álvarez (que fue
participante muy activo en la época del diálogo en la CONAI y que ahora
continúa en SERAPAZ) le tocó aglutinar y brindar este espacio y estar
activamente en la relación con los distintos grupos que se aglutinaban aquí.
Quizás esta parte le correspondería más bien a Dolores González, para ver hasta
qué grado ha llegado esta evolución y responder así a la pregunta que acaban de
hacer. Entonces ¿cómo viste ese seguimiento de las organizaciones y cómo se
situaban en este conflicto ?
Dolores González
(DS) - Yo trabajo como coordinadora de investigación en SERAPAZ. Como decía Don
Samuel, SERAPAZ pasó, en un momento dado, a jugar un papel para la continuidad
de lo que había sido la labor de mediación, lo que le ha responsabilizado hasta
cierto punto. Se comprometió, por ejemplo, a la digitalización y a la
sistematización del archivo de la mediación, que es un archivo histórico muy
rico, que recoge 7.000 u 8.000 documentos de todo el proceso de diálogo y de
todo lo que se creó en torno a él. Está siendo procesado de tal manera que
pueda convertirse en producto útil para el proceso de paz y para los diferentes
actores interesados en él. De esta manera, pueden recogerse las lecciones, los
aprendizajes que deben ser devueltos a la sociedad para compartirlos con otros
procesos de conflicto en el mundo. Parte de esta sistematización ha sido cómo
hacer un diagnóstico más claro del conflicto mexicano, que lo hemos
identificado con un nuevo tipo de conflicto, que transita entre las antiguas
luchas latinoamericanas y los nuevos conflictos de la globalización, intentando
encontrar las claves y las dinámicas que nos puedan ayudar a recuperar las
estrategias más adecuadas.
Otras de las cuestiones que planteamos ha sido todo lo que es la promoción
de iniciativas civiles en Chiapas y México para que puedan favorecer el proceso
de paz. Por eso hay que convertir SERAPAZ en un espacio de reflexión y
encuentro muy plural para que participe en otras iniciativas civiles o que
represente, a nivel políticocultural, a organismos civiles, como por ejemplo en
la iniciativa de la COCOPA en la Cámara de Diputados. Así mismo tiene que
favorecer todas las cosas que puedan crear condiciones para el proceso de paz,
hoy en situación difícil.
También ha trabajado en la promoción de las articulaciones internacionales
con diferentes redes, actores y procesos internacionales. Hemos intentado
mantener un nivel de intercambio de articulación con aquéllos que trabajan,
particularmente, la paz, pero también con los que trabajan en la solidaridad.
Hay una alianza estratégica por un mundo mejor. En este año y en el año pasado,
hemos ido encontrando nuevas dinámicas que nos pueden acercar a los
latinoamericanos. Creemos que va a ser un año que va a tener un proceso
especialmente profundo, en toda la región latinoamericana y las subregiones que
se están creando. Seguramente escucharán o escucharon el Plan Puebla-Panamá
(PPP), en ese marco, y en el marco de los procesos de paz, creemos que hay una
nueva coyuntura latinoamericana. Con ellos y con otros compañeros de Europa, se
ha mantenido una relación cercana que puede ser favorable al proceso de paz.
Estas han sido las tareas fundamentales. Tener una sede en Chiapas y una sede
en el DF ha logrado, también, mantener un vínculo, como un observatorio dual,
que permite que desde Chiapas se pueda rectificar y retroalimentarse, con la
visión de los organismos oficiales, que pueden tener la sede del DF. Esa es
nuestra tarea.
Después de la
reforma indígena, ¿cual es la situación general del país y de Chiapas ?
SR - Más que
una reforma indígena ha habido una contrarreforma. En los Acuerdos de San
Andrés hubo siete mesas, de las cuales sólo una versaba sobre derechos y
cultura indígenas. Esta se llevó a cabo, y terminó con conclusiones bilaterales
del Gobierno mexicano y el EZLN. Los acuerdos que se firmaron tenían el
compromiso de ser presentados como proyecto de ley al Congreso de la Unión. Se
inició la segunda mesa de discusión, que trataba sobre justicia y democracia,
pero no se terminó porque el Gobierno anterior la obstaculizó. Los zapatistas
hicieron sus propuestas, pero el Gobierno no dialogó. A partir de aquí se
rompió el diálogo y ya no se llevaron a término, ni la continuación de la
segunda mesa, ni las siguientes, que trataban de la mujer y otros aspectos de
la agenda social. Las conclusiones quedaron consignadas en un documento, firmado
por ambas partes, que quedó pendiente para ser elevado a propuesta de ley para
ser presentada al congreso.
La COCOPA se ofreció para redactar la propuesta y los zapatistas aceptaron
este hecho, pero no la formulación. Esta primera formulación hizo ver a los
zapatistas que no se habían recogido temas muy importantes de los acuerdos.
Entonces la COCOPA propuso, a los zapatistas, que hicieran otra formulación. El
hecho de que hubiera dos documentos dificultó el diálogo. El presidente, y
diferentes partidos, presentaron nuevos proyectos que crearon una gran
confusión. La segunda formulación que hizo la COCOPA, de acuerdo con el
documento de los zapatistas y con el apoyo del Gobierno central, fue aceptada
con dos pequeñas objeciones. Pero cuando los presentó la COCOPA el Gobierno
puso 72 objeciones.
Por lo tanto eso quedó a la deriva, aunque el Gobierno finalmente las
redujo a 4, lo cual produjo una gran dilación y confusión, hasta que en la
campaña de las pasadas elecciones, el candidato Fox, prometió que tomaría los
Acuerdos de San Andrés en la formulación hecha por la COCOPA para presentarla
al Congreso, cosa que cumplió. Incluso cuando tomó posesión del cargo, retiró
las tropas de las comunidades zapatistas, concentrándolas en lugares más o
menos cercanos. Pero nunca salió el Ejército de Chiapas, que había entre un 30
o 40% de militares en Chiapas. No hay otro estado de la República con tanta
concentración militar.
La presentación de la propuesta de ley, por parte de Fox, crea nuevas
expectativas que conducen a la Marcha Zapatista, la cual apoyaba la
presentación de la propuesta, por parte de la sociedad mexicana, y que no sólo
era de los indígenas, sino de toda la sociedad civil. En general se apoyó esta
Marcha con unas excepciones, en las que se manifestaron posturas racistas y
actitudes de marginación social. La Marcha conllevó una gran alegría :
significaba un paso importante para los indígenas del país y de todo el
continente. Existía la idea de que los indios son los responsables del retraso
y las carencias existentes en México, y se hablaba de la conveniencia de su
desaparición integrándolos dentro de la sociedad mexicana, perdiendo su cultura
y confluyendo, de este modo, al desarrollo del país.
A partir de la Marcha esa idea desapareció. Se entendió por todos que los
indios existen desde antes de la constitución del país ; que, en 500 años, no
han desaparecido, y que no quieren dejar atrás su cultura y su tradición. Los
indígenas, quieren que se les reconozca su identidad cultural porque forman
parte de México. Desgraciadamente no se aceptó esa propuesta de ley (tal como
se presentó), sino que se aprobó otra que disminuía sus peticiones. Quizás
porque la sociedad civil bajó la guardia o también porque hubo acuerdos entre
el PRI y el PAN, impulsados por la coyuntura (el PRI había perdido las
elecciones después de 71 años y el PAN había tenido que presentar un candidato
no aceptado plenamente). Finalmente se aprobó una ley distinta a la que se
había presentado.
DG - Hay
cuatro puntos que marcan la diferencia entre la ley COCOPA y la que se aprobó,
las cuales tienen que ver con la naturaleza de la autonomía, su escala, la
concepción de derechos y del sujeto.
De la situación actual, hay que destacar que México vive una transición
frustrada, una alternancia de poder que no logra estabilizarse como una
democracia distinta. En ese sentido hay una polarización de la sociedad, una
disputa sobre el proyecto de nación en el que todos los actores están
reconstruyendo y posicionando sus posturas y proyectos. Uno de los rasgos más
importantes es que hay un proceso de desregularización de las relaciones
laborales. Frente a la crisis del campo se ha propuesto el modelo maquilador en
el sur del país.
La ley indígena aprobada pierde todo el concepto de derechos colectivos
frente a la idea del derecho individual y la propiedad. Hay una disputa, que va
desde diversas concepciones muy hondas hasta un programa alternativo en
términos económicos, políticos y sociales. La dinámica está del lado de las
fuerzas democráticas y de la propuesta alternativa de un proceso de
construcción de estrategias muy distintas que entronca con la base.
Hay otras estrategias que pretenden reconstruir actores intermedios,
grandes articulaciones nacionales, ahora todo está en un proceso de
coordinación nacional. Hay una rearticulación de actores sociales. Lo que hemos
aprendido, en los últimos siete años, es que no tenemos fuerza suficiente para
incidir en la situación, por ejemplo en Chiapas. Aunque hay una gran
polarización a nivel local también se da el proceso de articulación, entre la
sociedad civil y la clase política, que quedó muy mermada con el proceso de
aprobación de la ley. Pero habrá que replantear cómo volvemos a intentar una
articulación que nos permita volver a relanzar el proceso de paz, ya que en las
comunidades el tejido social está muy desarticulado.
Miguel Alvarez - Yo quisiera
informarles brevemente de lo que ha pasado en los últimos tiempos, desde la
última visita. Ustedes tienen la ventaja de la distancia que ayuda a captar la
profundidad del momento estratégico. En la última visita había una esperanza de
reactivación del proceso de paz. Esta foto, que se llevó la última Comisión, ha
cambiado radicalmente. El momento actual no pasa por la reactivación del
diálogo, tampoco por el vínculo de la paz, ni pasa para que la transición
política, que se está dando, sea corresponsable del proceso de paz. Todos
sabemos que esta transición no va a ser democrática. Hay una inercia muy fuerte
del antiguo régimen y hoy vive una alternancia, pero no cambio de estado.
Podemos constatar que hay aparatos de estado que no se entregaron a la
alternancia. Hay aparatos de estado que Fox no gobierna. Esto se hizo muy
evidente con el lamentable asesinato de Digna Ochoa, que yo lo pondría como un
rasgo clave de la etapa. A partir del 11 de setiembre y de la muerte de Digna
se ha dado un cambio cualitativo en la mecánica de los organismos civiles
indígenas porque nos vamos convenciendo de que no podemos seguir dejando la
problemática de los indígenas, y de Chiapas, y de la paz, al margen de las
otras agendas y luchas del país. La clave está en cómo volver a vincular la paz
con las otras agendas sociales.
El 11 de setiembre nos viene a convencer de que no podemos entender el
momento sólo nacionalmente, estamos en un momento internacional y no podemos
diseñar una nueva estrategia si no contemplamos simultáneamente la problemática
internacional con la nacional. Pero lo de Digna nos convenció que hoy por hoy
los derechos humanos se han convertido en un gran eje que puede ayudarnos en la
gran articulación de las agendas.
El pensamiento, que en otro tiempo creía que sólo la paz era el eje
articulador de lo indígena se ha movido. Hoy son los derechos humanos los que
nos permiten vincular paz, democracia y todas las otras agendas del movimiento.
Entonces todos estamos convencidos de que esta transición no es la que
queremos : no hay un cambio de régimen sustantivo, no hay comprensión del
conflicto, no hay una estrategia de paz, la debilidad que ha mostrado Fox lo
lleva cada vez más a aparentar la estrategia que siguió Zedillo...
Pero, junto con ese cuadro, les tenemos que informar que cualitativamente
el concierto civil, en México, ha tomado una nueva actitud. Si bien el año
pasado la idea de que la articulación era (en la lucha política) de toda la
causa zapatista, y desde allí con el eje de la ley a todos los demás. A pesar
de que ésta no saliera, sigue siendo un eje válido de lucha y por eso fue
importante lo que pasó. Pero la actitud ha ido madurando. Hoy sentimos que hay
condiciones para una convergencia más sólida, más estratégica, más de proyecto.
En este marco he constatado también que el desfase que vive Fox respecto al
proceso de paz, también lo estamos viendo respecto a Pablo Salazar.
Algunos de ustedes irán a Chiapas y allá lo podrán constatar. También Pablo
Salazar dio la esperanza de ser un gobernador pluripartidista que conocía la
problemática y el proceso de paz desde su participación en COCOPA, y que podía
imprimir un rasgo de Gobierno alternativo que se distinguiera de las
estrategias anteriores. Pero desgraciadamente constatamos que Pablo llegó sin
el equipo, sin la fuerza, sin la estrategia, sin el programa de Gobierno
alternativo. Y aunque su campaña, su discurso de toma de posesión, estuvieron
marcados por la paz, lo cierto es que a lo largo del año su práctica de
Gobierno ha ido girando en torno al problema de la gobernabilidad. No de la
creación de condiciones políticas de la paz, no de defender la agenda de la
paz, de desplazados, paramilitares, etc. Su agenda ha consistido en recrear
condiciones para ser un gobernador que dure su sexenio. En Chiapas es común que
hubiera interinatos y que sólo hubiera gobernadores artificiales por períodos,
Pablo convirtió su gobernabilidad en su tarea principal.
Hoy se nota un preocupante desfase con la agenda de la paz y con la de los
derechos humanos. Ahora, las dos son las agendas que van a encontrar muy
fuertes en Chiapas. Tomarán cuenta de que esta polarización ha crecido hasta el
nivel nacional. Hoy esta maduración civil se distingue de la que vive la
sociedad política. Hay un abismo entre la sociedad política y los partidos y
los movimientos sociales.
Los partidos siguen creyendo que son los grandes actores del cambio y
disputan sus nuevas presidencias. Pero hoy el proceso, incluida la crisis de
izquierda, conoce una polarización delicada donde, cada vez más, muchos
organismos plantean que la ruta de la democratización en México no
necesariamente es la que pasa por los partidos, sino la que pasa por la
movilización popular. Esa polarización la van a notar más grave en Chiapas
porque la desconfianza hacia el Gobierno Federal y hacia el de Pablo es
creciente. Entonces se mantienen llamados al diálogo ofertas de desarrollo y
gastos públicos, etc. Pero la desconfianza en las comunidades es tremenda.
En este marco, hoy lo distintivo fue que había unos miembros de la anterior
comisión de seguimiento y verificación, de la anterior COCOPA y de la anterior
comisión de intermediación nacional, que juntos testificábamos que la
negociación, de esa referencia y de la iniciativa COCOPA, es válida y
representativa y vigente. Ahora hay un nuevo esfuerzo para que los miembros, de
ese grupo de diputados, pensemos como Congreso y no como partido, y puedan
intentar cambiar la correlación interna. Por supuesto, eso no lo van a lograr
con la fuerza que ellos tienen dentro. La clave sigue siendo la fuerza que
tengamos fuera.
Yo sólo añadiría, como otro rasgo, que hay una maduración del vínculo de lo
indígena con lo civil. Hay una discusión fuerte para explicar porqué el
Congreso no había asumido la iniciativa de COCOPA, porqué se había quitado su
responsabilidad de constructor de paz. Hubo dos grandes vertientes : quienes
decían que fue un error de los partidos porque son expresión del viejo régimen,
pero hubo también voces autocríticas que dijeron que hubo un exceso de
confianza en el zapatismo, en el movimiento indígena y el movimiento civil.
Creímos que con la gran marcha y la participación en el Congreso era suficiente
y nos retiramos, le dejamos la tarea a la sociedad política. Aunque seguimos en
algunos organismos civiles activos la discusión del Congreso, lo cierto es que
la fuerza de presión que envolvió a éste se retiró.
Hay quienes consideraron, autocríticamente, que no debimos haber retirado
esta presión, que se debió haber mantenido, y en todo caso, la gran oportunidad
fue para el Congreso Nacional Indígena de haberse convertido, porque el EZLN,
por su lógica de actor armado, tenía que regresar a su territorio, que el CNI
hubiera tenido que crecer como gran articulador de la agenda civil nacional.
Sin embrago, lo cierto es que regresa el EZLN después del fracaso de la
ley, a su estrategia de resistencia y el CNI también toma, como postura
principal de la etapa, que cada pueblo regrese a su región a consolidar su
autonomía, que cada pueblo viva los Acuerdos de San Andrés, viva su
autonomía... aunque no se reconozca.
Entonces hay un fenómeno, y es que la dinámica civil ha vuelto a crecer
pero sin la participación de lo indígena porque ellos dicen “nosotros ya no
vamos a una estrategia de acción coyuntural, sino más bien una estrategia
regional de consolidación y hasta otro período volveremos a aparecer”. En estos
meses hay mucha actividad civil en donde no participa formalmente el CNI, en
donde no participa el movimiento indígena, no lo conduce, no lo lidera.
En estos momentos no están presentes las estrategias de identidad y de
resistencia que asumió el EZLN y el movimiento indígena. Aunque sí diversas de
sus organizaciones. El acuerdo es que empiece cada organización a moverse en
las acciones políticas y civiles y el CNI se quede como la vanguardia en
reserva, la vanguardia moral del proceso. Esa situación también la van a notar,
esta maduración del vínculo civil indígena, en donde los indígenas dicen “no
vamos a actuar según el imaginario que tengan de nosotros los organismos
civiles, vamos a actuar según nuestros propios imaginarios de identidad. Así lo
hemos aceptado, así lo hemos entendido, en esa dinámica estamos.
Estamos en un contexto todavía desfavorable, en un impasse formal con un
deterioro real que siente Chiapas. Hay una nueva situación internacional que
coloca al Gobierno de México en una mayor dependencia, en donde hoy los
criterios de seguridad se metieron más fuertemente, a pesar de la política
nacional. En donde hoy (en todo caso) la lucha por la paz pasa por su
vinculación con los derechos humanos, la democracia y una muy amplia
articulación. En eso estamos trabajando.
¿Cuál es su opinión
acerca de los militares y la presencia de los paramilitares ? Y acerca de las
matanzas sin resolver ¿qué hace el Gobierno sobre este tema ? ¿Cuál es la
situación de los presos políticos y de la justicia en general ? ¿Y la de los
desplazados y de los que ya regresaron a sus comunidades ? ¿Cuáles son los problemas
con la tierra ? ¿Qué piensan del silencio del EZLN ?
Marina Patricia (MP) - Aunque es
verdad que los militares se retiran de ciertos lugares, por ejemplo en
Chenalhó, todavía sigue habiendo mucha presencia de militares vestidos de
civiles. Ha habido algunas denuncias de situaciones de hostigamiento del
Ejército, por ejemplo en la zona Norte. Sorprende que el EZLN no pusiera dentro
de la agenda la retirada del Ejército de Tila, Sabanilla, Tumbalá y Salto de
Agua, zonas que son un punto rojo en este momento.
En el tema de los paramilitares se dan dos fenómenos, no se puede comparar
la situación con la del 96, 97 y 98. Ahora, en el caso de la zona Norte, hay un
reacomodo y división en tres líneas : los que se han vinculado a la MUSIAC,
otros de Paz y Justicia que no quieren negociación (por ejemplo Diego Vázquez,
acusado de varios delitos), y los que son críticos con el enriquecimiento de
algunos líderes, como Diego Vázquez y Samuel Sánchez. A partir de las últimas
elecciones, ha habido mucha gente de Paz y Justicia que se ha acomodado en
diferentes partidos políticos.
El nuevo Gobierno ha planteado una comisión de reconciliación, pero con
contradicciones. Por ejemplo, la situación de los desplazados no está resuelta.
Estos plantean cinco demandas : el castigo a los grupos paramilitares, el
retorno a las comunidades en algunos casos, reubicación en otros casos y
regularización de tierras. Sólo ha habido ayuda humanitaria puntual. La
detención de Diego Vázquez es importante, pero sólo es un paso. Fue un mal cálculo
político porque se debió haber previsto la seguridad de la comunidad de El
Limar.
Las lagunas más fuertes del Gobierno actual, en materia de derechos humanos
son : la justicia, los casos de torturas, las desapariciones, la impunidad de
los torturadores y el tema de los desplazados. Hay distintos tipos de
desplazados, unos por razones de guerra (Ejército y grupos paramilitares) y
otros por razones agrarias. Así como antes los casos de brutalidad policial
eran delito, ahora se justifica que pueda haberla en caso que sea necesaria, es
el caso del operativo de Marqués de Comilla.
¿Qué pueden decir
sobre el conflicto de la tierra entre comunidades ?
SR - Estamos
entrando en una fase de deterioro en Chiapas. Ahora el foco del conflicto de la
tierra no gira en torno a los terratenientes, sino que se da una situación
semejante a la de Guatemala por el no cumplimiento de los acuerdos de paz.
Además, hay un deterioro interno en el EZLN, porque no hay el control y la
disciplina de antes. Se están dando casos de acciones arbitrarias de ciertas
personas en comunidades y por eso se están deteriorando las relaciones internas
y problemas de tierra entre las comunidades.
MP - No hay un
interés por parte del Gobierno de solucionar los problemas de desarrollo
agrario, no se resuelven cuestiones de fondo. Más bien cuestiones comerciales y
de privatización de la tierra. El tema agrario también tiene que ver con la
fuerte emigración que se ha dado en Chiapas. Mucha gente se marcha a EEUU, de
manera que las mujeres se quedan muchas veces solas con sus hijos. Sería
importante la presión de la Unión Europea en el Fondo Monetario Internacional.
SR - Pero hay
aspectos positivos, como las cooperativas de café, que hacen que se una gente
de distintos municipios y etnias con una visión colectiva que se aleja del
individualismo. Por ejemplo, Café man, Café de la Selva, otra en la zona de
Chenalhó y otra en Palenque, que tiene una innovadora producción de hongos para
prevenir plagas, sobre todo para las empresas madereras y para la península de
Yucatán. Es importante ver que estas cooperativas tuvieron un origen cristiano
desde una visión comunitaria que no sólo giraba en torno del balance económico
sino de la ideología o de la teología de servicios para estas comunidades.
MP - Hoy en
día en Chiapas hay más conflictos entre el EZLN y otras organizaciones que
muchas veces tienen que ver con la tierra. El EZLN combina tres niveles de
actuación : la de actor local, actor nacional y actor internacional. Según el
momento actúa como uno u otro. El año pasado actuó en la lógica de actor
nacional durante la Marcha. Este año está actúando más como actor local, aunque
a otro nivel esté callado. Habla mucho en otros canales : las bases, la
comandancia. La señal de silencio es el no a las condiciones existentes de
diálogo. El EZLN soltó a los municipios a que cada uno viviera esta etapa de
resistencia como una correlación de sus respectivas regiones. Así que podemos
encontrar diferencias en las políticas entre un municipio y otro, no hay un
criterio uniforme. La prioridad, hoy, está en el terreno del actor local porque
su reto, ahora, es la consolidación de abajo. Esto implica que los municipios
estén vigentes, valientes. Han ido teniendo roces ahí donde la lógica de
territorio choca con la lógica de tierra, donde la lógica política choca con la
agrícola. A veces estos roces se han dado con organizaciones afines al EZLN.
SR - Quisiera
hablar de los conflictos entre el Vaticano y la Diócesis. A medida que la
Diócesis se posiciona a favor de los derechos humanos crece la tensión con los
terratenientes y dominantes del estado. Esto mereció una oleada de protesta de
los terratenientes contra la Diócesis, primero mediante las autoridades civiles
y luego mediante las eclesiásticas. A medida que el Centro de Derechos Humanos
(Fray Bartolomé de las Casas) va tomando posiciones más claras, se llega a una
confrontación con otros actores del Gobierno. Incluso a nivel internacional, y
esta tensión va creciendo, llegando a la destitución de mi persona. La
prioridad del nuncio apostólico eran las relaciones entre la Iglesia y el
Gobierno. La Constitución hablaba de la libertad religiosa individual, pero no
de la colectiva. Es por este tema que el nuncio empieza a plantearse mantener
relaciones con el Gobierno. La Conferencia Episcopal trata finalmente el tema,
aunque muchos no lo veían prioritario y cuando el nuncio lo propone al Gobierno
éste pone la condición que se destituya al obispo de San Cristóbal. Cosa que
finalmente llevó a cabo el nuncio, sustituyéndolo por el de Tapachula, gran
conocedor de la realidad chiapaneca. Este ordenó a siete diáconos permanentes.
Pero desde el Vaticano se le prohibió ordenar más en cinco años argumentando
que hay demasiados. Pero no tienen en cuenta las distancias entre comunidades y
las diferencias de idioma entre las comunidades.
Juan Bañuelos - No nos debe
caber duda de que esta orden del Vaticano tiene motivos que son arreglos entre
el Gobierno de México y autoridades de Roma. Es un ataque frontal contra la
Iglesia autóctona para que estos diáconos no puedan coincidir con las demandas
de los indígenas y del EZLN. Además, esto facilita el avance del PPP que afecta
a 60 millones de habitantes, mayoritariamente indígenas y monolingües.
Pablo González
Casanova - El problema más importante es la falta de credibilidad
del Ejecutivo y del Congreso así como del poder judicial a causa de las
irregularidades no resueltas de la ley COCOPA.
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