| Comisión Civil Internacional de Observación por los
Derechos Humanos
Después de dos semanas de entrevistas oficiales, con la sociedad civil y
visitas a comunidades indígenas, la cciodh,
en su primera evaluación provisional, constata la persistencia de elementos de
contrainsurgencia en el tratamiento del conflicto en Chiapas. Las causas que
generaron la rebelión indígena siguen vigentes, al igual que las condiciones
que posibilitan las violaciones de derechos humanos a un nivel difícilmente
aceptable para la sociedad mexicana.
En las visitas anteriores, la cciodh
emitió 10 recomendaciones para la mejora del respeto de los derechos humanos,
pasándose ahora a hacer un breve repaso provisional del cumplimiento de las
mismas.
1.
El cumplimiento inmediato de íntegro de los Acuerdos de
San Andrés y continuación del proceso de diálogo y negociación entre el ezln y el gobierno federal
2.
El respeto al proyecto de iniciativa de reforma
constitucional de la cocopa.
La modificación del proyecto de ley de la cocopa
que recoge los Acuerdos de San Andrés, ha conducido a un callejón sin salida
del diálogo y negociación entre el gobierno federal por una parte, y el ezln y el movimiento indígena por otra.
Ha sorprendido a esta comisión el unánime apoyo al proyecto de ley de la cocopa, por parte de la sociedad civil
y las comunidades indígenas entrevistadas. Este apoyo también alcanza esferas
oficiales no sólo en el gobierno del estado de Chiapas, pero también diferentes
instancias del gobierno federal.
3.
La consolidación de las funciones de las instancias de
intermediación y verificación (conai y
cosever)
La situación continua igual que en junio de 1999 cuando se disolvió la conai. Al no cumplirse los Acuerdos de
San Andrés, la cosever se
convierte en una instancia sin espacio de acción.
4.
Poner fin a la militarización y paramilitarización (regreso
del Ejército a sus cuarteles y desarme de los grupos paramilitares)
No se ha puesto fin a la militarización ya que sólo se han desmantelado 7
posiciones, lo que sí constituye un paso en la buena dirección, resulta
insuficiente debido a que el número de efectivos permanece invariable en el
estado de Chiapas. Lo que ha variado es la discreción de su presencia y eso lo
agradecen las comunidades porque les facilita su vida cotidiana.
Por otro lado, pese al cambio de actitud del gobierno chiapaneco respecto al
apoyo a los grupos paramilitares, se echa en falta la iniciación del proceso de
desarme de estos grupos, ya que constituyen una amenaza directa a la seguridad
pública debido a la impunidad con la que actúan.
5.
Asegurar el libre acceso a la justicia y promover la
lucha contra la impunidad por medio de acciones globales y no meramente
simbólicas.
No han habido avances significativos en el terreno de la lucha contra la
impunidad, persistiendo la situación generalizada de falta de acceso a la
justicia, especialmente para los indígenas. Además, existe una preocupante
persistencia de prácticas de tortura inaceptables en un estado de derecho.
6.
La amnistía a los presos políticos
A pesar de que en su día fueron liberados unos 90 presos políticos
zapatistas, hoy en día hay más de cien presos políticos en las cárceles de
Chiapas. Las condiciones de encarcelamiento son precarias, arbitrarias y a
veces vejatorias debido a la ausencia de una jurisdicción penitenciaria
garantista.
7.
El retorno de los desplazados a sus comunidades de origen
con la devolución íntegra de sus pertenencias y la correspondiente
indemnización por los daños y perjuicios sufridos
Este problema, que se viene arrastrando desde 1995, todavía no ha sido
resuelto adecuadamente ya que de los 50 mil desplazados existentes (10 mil a
causa de la guerra y 40 mil por conflictos agrarios), sólo han retornado unas
mil personas (el 2% del total), una buena parte de los cuales han manifestado
preocupación por lo inseguro de su situación, la ausencia de indemnizaciones y
la impunidad de sus agresores reconocidos.
8.
El fortalecimiento de los organismos de derechos humanos
mexicanos y garantía de la presencia de organismos de carácter internacional,
así como el reconocimiento de un estatuto de observador internacional
El fortalecimiento de los organismos de derechos humanos mexicanos queda en
entredicho después del asesinato de algunos de sus miembros más destacados,
como es el caso de Digna Ochoa y las amenazas permanentes a miembros de
organizaciones de derechos humanos. A este respeto preocupa sobremanera a la
Comisión la impunidad que afecta a los autores de las amenazas y asesinatos de
estos defensores. Resulta muy difícil entender que seis meses después, y tras
la intervención de la pgr y la pgj del df, se ignore aún la autoría del crimen de Digna Ochoa.
En cuanto a la presencia de organismos de carácter internacional y el
reconocimiento de un estatuto de observador internacional, se ha percibido un
cambio positivo de actitud por parte de las autoridades, aunque siga sin existir
el solicitado estatuto de observador internacional. La Comisión desearía que
las facilidades que ha obtenido para la realización de su trabajo se ampliarán
a otras organizaciones de derechos humanos tanto mexicanas como
internacionales.
9.
La intervención de la Cruz Roja Internacional como medio
de garantía de la asistencia humanitaria a la población civil debido al rechazo
existente hacia la ayuda proveniente de organizaciones institucionales
mexicanos
Pese a su reticencia, ésta recomendación fue aceptada por el gobierno
anterior suponiendo en su momento, un gran alivio para las comunidades
indígenas desplazadas de la zona de Los Altos. La intervención de la Cruz Roja
Internacional se ha ceñido al tema alimentario. Según las propias comunidades y
las ongs que trabajan en la zona,
ha habido en los últimos tiempos, una disminución del 50% del aporte
alimentario básico que está ocasionando graves problemas nutricionales y de
salud, ya que el autoabastecimiento está lejano. Esta disminución de la ayuda
alimenticia es percibida, en algunos campamentos de desplazados, como una
presión para un retorno apresurado.
10.
La designación de un relator especial de la ONU para
México
Aunque la figura del relator no existe todavía, según la información
facilitada por la administración federal, se pretende avanzar en este tema con
la creación de una oficina permanente de la ONU sobre derechos humanos que se
emplazaría en la ciudad de México.
Estas valoraciones preliminares servirán para la elaboración del informe
que será presentado por la CCIODH a las distintas instituciones que la
avalaron, a los distintos foros internacionales (onu, ue, Parlamento centroamericano) donde está comprometida
su presentación, así como a todos los interlocutores que han aportado su
palabra.
Ciudad de México, 1 de marzo del 2002
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