| En su tercer informe la CCIODH ha decidido incluir un capitulo referente a
los aspectos socioeconómicos que influyen en la situación de las comunidades en
Chiapas.
Aunque su implementación sea todavía poco adelantada, el Plan Puebla-Panamá, constituye una
propuesta de desarrollo económico, cuyos ejes e implementación tendrán
repercusiones directas sobre las políticas emprendidas para la resolución del
conflicto en Chiapas.
Para introducir este capítulo parece necesario apuntar algunos elementos,
que por lo general no figuran en los informes sobre derechos humanos, por no
establecer de manera evidente, una relación entre las políticas seguidas y las
violaciones concretas a los derechos de las personas.
Cabe recordar que, durante su segunda visita en 1999, la CCIODH ya había
adoptado el concepto de derechos colectivos como cuadro para intentar evaluar
la situación de los derechos humanos. El afán de dar seguimiento a este
esfuerzo constituye una de las razones que nos motivo a examinar hacia dónde se
enrumban, en este aspecto concreto, las políticas macroeconómicas iniciadas por
los gobiernos anteriores y las propuestas nuevas formuladas por el gobierno
actual, tanto en el ámbito político como en el ámbito socioeconómico,
incluyendo en este último las propuestas en materia de políticas de desarrollo.
Al respecto, tanto la utilización, a fines de comparación, de los
resultados de las anteriores visitas, como el estudio previo de los
lineamientos preconizados por las instituciones financieras internacionales en
materia económica, social y de desarrollo nos permitieron advertir, un
alineamiento del discurso institucional de las autoridades mexicanas a la
recetas estándar implementadas en todo el continente y más allá, consistentes
en privilegiar el aspecto económico como motor para la resolución de los
problemas sociales y en detrimento del quehacer político como vía de resolución
de los conflictos.
Son reveladoras del espíritu que prevalece, las afirmaciones de Florencio
Salazar, Coordinador del Plan Puebla-Panamá, en el sentido de que no influyó en
nada en la elaboración del plan de desarrollo económico, conocido como Plan
Puebla-Panamá, la aprobación o no de la Ley sobre Derechos y Cultura Indígenas,
presentada en marzo del 2001 ante el Congreso de la Unión, por una delegación
de indígenas zapatistas, en un acto político, altamente simbólico.
Así los lineamientos globales afectan situaciones
locales. Los votos de los pensadores del PPP que quisieran ver en su plan una
forma de « equiparar los desequilibrios de la globalización » y los preceptos
del Banco Mundial de « consolidar las ganancias en materia macroeconómica y
acelerar el crecimiento a través de una mayor competitividad[13] »
difícilmente se sostienen cuando, como lo observa el investigador Armando
Bartra, la economía norteamericana entra en recesión.
Como lo reconoce el mismo gobernador del estado de
Chiapas, Pablo Salazar, este fenómeno ha frenado considerablemente la ejecución
del PPP en la región. En estas condiciones, el concepto de competitividad - de
por sí cuestionable y más aún cuando se pretende imponer a poblaciones cuyo
funcionamiento tradicional es comunitario - lejos de estimular iniciativas, se
traduce a nivel local en una lucha de todos contra todos para recoger las
migajas de las políticas del desarrollo.
La visita que realizo la CCIODH en el 98 fue
especialmente marcada por la violencia paramilitar y la del 99 por la relación
de la agresión a los municipios autónomos, las protestas en contra de la
construcción de infraestructuras que faciliten la presencia de las fuerzas
castrenses en las comunidades.
En el 2002, se puede decir que los miembros de la
CCIODH a pesar de constatar pocos cambios relacionados con problemas
denunciados en años anteriores, se vieron confrontados a un discurso institucional
de nuevo tipo que asocia la llamada transición democrática a la liberalización
económica.
Pero, al mismo tiempo que se vincula con el llamado
cambio democrático, el PPP y las orientaciones económicas del gobierno actual
tienen su origen y se traslapan con políticas emprendidas años atrás y que en
su momento ya habían sido generadoras de conflictos.
Así, las preocupaciones de las instituciones
financieras internacionales se ven reflejadas en varios documentos
oficiales del gobierno mexicano. En el plan estratégico forestal (PF 2025)[14], por
ejemplo, se dedica un espacio amplio en demostrar el carácter obsoleto del
ejido como forma de propiedad, presentado como obstáculo al desarrollo de la
cultura intensiva de plantación. Este argumento coincide con los lineamientos
de la SEMARNAT que busca cómo adaptar el sistema de propiedad agraria aún
vigente a las necesidad de conservación ambiental a gran escala, siendo
entendido que las organizaciones más idóneas para llevar a cabo esta tarea,
serían organizaciones internacionales, captadoras de importantes recursos
provenientes del sector privado.
El análisis detallado de lo hasta ahora esbozado, ha
sido abordado por destacados estudiosos mexicanos, algunos de los cuales, como
los profesores Andrés Barreda y Armando Bartra compartieron sus conocimientos
con la CCIODH y cuyas opiniones se presentan en este informe.
El primero aportó a este trabajo, una visión
geoestratégica que permite entender las articulaciones del PPP en sus aspectos
prácticos, - el desarrollo de infraestructuras- y morales – reducir la pobreza
a través del desarrollo del capital humano- con políticas publicas diseñadas en
los más diversos ámbitos : desarrollo, educación, salud, pero también
medio ambiente, políticas agrarias, ordenamiento territorial, migración,
políticas poblacionales, empleo, fiscalidad, descentralización y relaciones con
el sector privado.
El segundo agregó a este conjunto otro eje de
reflexión , acerca del tipo de desarrollo al cual los sectores sociales más
marginados de la sociedad pueden o deben aspirar en el marco de la economía
globalizada. « No basta constatar que el trabajo en las maquiladoras es un
infierno » explica, « sino también constatar que la gente toca a la puerta del
infierno » a falta de alternativa viable para sobrevivir.
No corresponde disertar a profundidad sobre este tema
en este informe pero sí intentar poner en paralelo el discurso institucional de
las estrategias de desarrollo y el de los que hasta ahora, han sido blanco de
su aplicación, para así ayudar a vislumbrar si existe un margen de maniobra que
permita a los « sujetos rasos » definir las formas de alcanzar esta meta y
elegir los medios para hacerlo.
A primera vista, la necesidad de « equilibrar el
crecimiento y la reducción de la pobreza con la protección de los recursos
naturales » y « lograr todo lo anterior a través de un gobierno eficiente,
responsable por sus acciones y transparente[15]
», suena generoso y de intachable moral. Sin embargo, cabe preguntarse si
existe la opción de cuestionar las medidas propuestas, -cuando éstas se
perfilan como promotoras de intereses particulares, de carácter supranacional-
sin ser acusado de refractario al progreso en marcha o enemigo de la
conservación del ambiente, a como lo han señalado varios de nuestros interlocutores.
Entre las voces que nos ha tocado escuchar, son muchas las que pusieron en
entredicho esa retórica única que coloca el crecimiento económico por encima de
las aspiraciones humanas.
Por eso, quizás un reto importante de la CCIODH 2002,
sea el de advertir en qué formas concretas el conjunto de propuestas en el
ámbito económico y social, que se entrelazan de forma compleja, repercuta en la
vida de las comunidades y qué efectos tienen y tendrán a más largo plazo sobre
la situación de conflicto.
Entre los temas que a continuación se desarrollan, no todos entran formal y
explícitamente en el Plan Puebla-Panamá y justamente, esa observación permite
subrayar una de sus primeras contradicciones : la falta de información hacia las
poblaciones sobre políticas que les conciernen y la opacidad en los
procedimientos que dificulta entender de qué manera algunos programas públicos
y privados se vinculan efectivamente con el propósito que enuncian.
Esta situación repercuta también en las instituciones locales que interpretan
de forma contradictoria las directivas provenientes de dependencias federales.
Así, mientras el coordinador del PPP, Florencio Salazar habla de un intenso
trabajo intersecretarial y de enlace regional, el coordinador de SEMARNAT en
Chiapas, aparentemente desconoce los planes que en el marco del PPP, habría de
desarrollar su oficina.
La percepción que tienen las comunidades del PPP, también difieren, debido
a su ubicación geográfica, su orientación productiva y su potencial desarrollo
económico.
Para mayor comodidad, hacemos una presentación por temas, señalando en que
región específica han sido observados.
Expulsiones/ militarización
Las regiones más sensibilizadas al peligro de expulsiones son las
comunidades que bordean la Reserva de la Biosfera de Montes Azules (RIBMA o
REBIMA).
En este caso, la amenaza está directamente vinculada a las políticas
ambientales que se detallan más adelante.
Por otra parte, las comunidades vinculan las amenazas de expulsión de sus
tierras con la presencia del Ejército, que en muchos casos se adueña de
parcelas comunitarias para establecer sus campamentos.
“El Gobierno nos
empuja a dejar las tierras y nos dice que tenemos desalojar (en diciembre de
2001), y que el desalojo se va a activar. Cuando vamos a hacer compras en el
pueblo, el Ejército nos amenaza con llevarnos a la cárcel si no dejamos la
tierra.” (Habitantes del poblado de
Palestina-La Culebra)
En otra zona, como la de Roberto Barrios (municipio de Palenque), se teme
la instalación de un proyecto turístico, aprovechando las cascadas situadas en
el terreno comunitario. En esta zona, ya no existen tierras para comprar y esta
situación provoca fuertes presiones para que los pobladores se acojan al
programa PROCEDE, que equivale a una parcelización de la propiedad ejidal.
“Cuando entró el
gobernador Pablo Salazar y Vicente Fox como presidente empezamos a escuchar
rumores sobre el Plan Puebla-Panamá (PPP) entonces con eso escuchamos también
que hay desalojos de ejidos. El gobierno nos trae unas limosnas, viene a ofrecer
que podemos estar de su parte, pero ya estamos despiertos. Si nos hacen un
desalojo contramilitar nadie quiere dejar su casita o abandona su tierra ; como
aquí nacimos , aquí vivimos, esto es lo que nos duele mucho como indígenas”. (Habitantes de la comunidad de Granizo-La Culebra)
A nivel más general, algunas comunidades se muestran alarmadas por la
posible instalación de industrias maquiladoras en su región. (Con maquiladoras
se entiende tanto complejos industriales (cerca de las ciudades o de infraestructuras
carreteras) como agroindustriales (invernaderos) o plantaciones de productos de
exportación.) Aunque no se mencionen todavía proyectos concretos (salvo en San
Cristóbal, donde aparentemente algunas maquiladoras están listas para operar),
existe el temor de que la crisis que afecta a la producción agrícola, empuje a
los productores a abandonar sus tierras para concentrarse en los centros de
producción industriales.
La baja drástica de los precios del café, constituye un factor importante
de migración de población, que según varios observadores, ha aumentado
recientemente.
En este contexto, el proceso de parcelización de la tierra, en vez de
brindar seguridad, facilita su venta. Varias dependencias tanto federales como
estatales trabajan ya de acuerdo a este esquema que divide el estado en «
microrregiones ». En el marco del Plan Puebla-Panamá, este fenómeno
correspondería a la implantación de « centros estratégicos de desarrollo que
tendrían un efecto bondadoso sobre las regiones más marginadas », pues sus
promotores consideran que la dispersión de población constituye uno de los
mayores frenos al desarrollo económico. Aunque una de las prioridades del PPP,
consiste en dotar a la región de infraestructuras, no se contempla el
desarrollo de vías locales (tarea que le compete a los municipios).
Sin embargo, muchas comunidades se quejan precisamente de la falta de
infraestructuras locales para apoyar los procesos productivos y de
comercialización. Este reclamo abarca igualmente lo que se refiere a la carencia
de centros de salud.
Conflictos agrarios
Los conflictos en torno al PROCEDE son una constante en la mayoría de
regiones visitadas. Al respecto, cabe señalar que, a nivel institucional,
existe una gran confusión en cuanto a la definición agraria y en algunos casos,
no está claro si no hay un interés en mantenerla : en varias entrevistas se nos
ha manifestado que la forma de propiedad resultante del PROCEDE (que es un
título de propiedad) era la misma que la correspondiente al ejido (que es un
título de posesión, resultante de una dotación agraria).
La reforma al artículo 27, si bien puso fin al reparto agrario, no puso fin
a la demanda de tierras. Tan es así que, ante la persistencia de ocupaciones de
tierras, el Gobierno Federal ha creado un sistema de fideicomiso (que a su vez
corresponde a otro régimen de propiedad).
Pero la Procuraduría Agraria de Chiapas, menciona la creación de « nuevos
ejidos » para solventar los conflictos agrarios.
Sin embargo, en el terreno, se puede observar que la indefinición agraria
es el principal causante de conflictos entre distintos grupos sociales que
conviven en una misma comunidad. El hecho ha sido especialmente señalado por
las comunidades visitadas en la región de Ocosingo, Chilón, Palenque.
“A la Procuraduría
Agraria pedimos que nos gestione todas las tierras recuperadas desde el
levantamiento del primero de enero. Sabemos que varias organizaciones sociales
están individualizando tierras con el programa fideicomiso del gobierno del
estado y con esto se busca privatizar la tierra. Por eso se generan conflictos
en estas comunidades, el gobierno quiere imponer el Plan Puebla-Panamá que no
tiene en cuenta la palabra ni las necesidades de los pueblos indígenas” (Municipio autónomo 1ero de Enero -
Comunidad Jerusalén).
« Antes todavía en
los años 70, 80, el representante de cada comunidad se va a negociar con el
gobierno para que pueda legalizar la tierra como ejido. Hay comunidades que
están legalizadas, pero hay muchas comunidades que no. Pero ya después vino
otra ley del Gobierno, a fraccionar la tierra, darle sus 10 o 20 hectáreas a
cada persona, para que no puedan trabajar así en colectivo. En todos los
poblados ahorita dicen que es mejor ir con el Gobierno, para poder legalizar la
tierra... Desde antes 1994 varias comunidades que no tienen tierra hemos
solicitado, por años, pero el Gobierno no nos hizo caso. Ahorita dice el
Gobierno que ya está entregando la tierra donde había solicitudes, pero donde
hay poblados de nuestros compañeros zapatistas, el Gobierno quiere provocar
otro problema allí »
(Autoridades del municipio autónomo San Manuel, Las Tazas).
Actualmente, los nuevos programas que se sobreponen a los problemas
agrarios « históricos » agudizan los conflictos entre distintos grupos : en la
región de Ocosingo, aparentemente, se privilegia la promoción de proyectos de
crianza de ganado (que requieren de grandes extensiones de tierra –deforestada-
para pasto).
“El Gobierno cuando
empieza el conflicto entre compañeros y la ORCAO, le dio a la ORCAO un proyecto
de 60 cabezas de ganado, con ese ganado la ORCAO quería tomar el potrero del
municipio autónomo. El Gobierno les da el ganado porque ocupa mucho terreno.
También da proyectos de maíz, frijol, es donde se divide la gente porque
algunos se van donde hay más proyectos como PROGRESA, dan muchas despensas para
los niños" (Municipio
autónomo 1ero de Enero - Comunidad Jerusalén).
En la Selva en cambio, se promociona el desarrollo de plantaciones «
intensivas » más aptas para lograr la conservación de los bosques y evitar las
prácticas de tumba, roza y quema » vinculada a la producción agrícola
tradicional.
Política ambiental
La preocupación por la protección del medio ambiente también se ha
globalizado, así como lo atestan numerosas resoluciones adoptadas en igual
cantidad de cumbres y reuniones internacionales en las cuales se propone
obligar a los estados participantes adecuar sus políticas nacionales al interés
global de conservación de los recursos del planeta.
Parece ser que la tarea de conciliar crecimiento económico y conservación
del ambiente, -ambos aspectos condicionantes para la captación de fondos para
el desarrollo- conllevan a la adopción de medidas que son percibidas, a nivel
local, como contradictorias con las aspiraciones y necesidades de las
poblaciones asentadas en las regiones a conservar.
En declaraciones reproducidas en La Jornada del 15/04/2002 « El secretario de Medio Ambiente, Víctor
Lichtinger acepta que la riqueza natural de esa reserva [de los Montes Azules]
es de los indígenas que allí están, pero también -destaca- de todos los
mexicanos, y por eso la obligación y responsabilidad del Gobierno Federal de
conservar y preservar esa zona, pero los recursos son limitados y las
necesidades son enormes. Este es un
problema de recursos ; sin embargo, espero que la economía nacional crezca para
impulsar inversiones sustentables que generen oportunidades de empleo en la
región", agrega.
Por su parte, el subsecretario de Ordenamiento de la Propiedad Rural de la
Secretaría de Reforma Agraria, Hershberger Reyes afirma : « Hay que aprovechar el interés
internacional en proteger esa reserva, para que nos apoyen con proyectos
productivos atractivos, con financiamientos... en fin, hacer ejercicios
imaginativos para buscar soluciones y de una vez resolver en serio este problema.
»
El hecho de considerar la protección del ambiente como un asunto de
seguridad nacional (y más recientemente se ha hecho la propuesta de declarar
las áreas Nacionales Protegidas, asunto de seguridad internacional) ha
conducido las autoridades mexicanas a reforzar la presencia militar en zonas
consideradas estratégicas.
« En una punta de la
laguna está el campamento militar y en la otra punta está el poblado. Lo que
hacen los militares en la laguna es soltar plástico, botellas de aceites para
motor, y hasta frascos que usan para matar el pasto. Además algunas comunidades
les da el gobierno herbicidas, granosol para que fumiguen, pero están
contaminando el agua ». (La Culebra)
En la región de la Reserva de la Biosfera de Montes Azules, considerada una
de las más ricas en biodiversidad, una parte importante de las poblaciones
asentadas en el lugar, difícilmente aceptan ser hoy señaladas como el principal
peligro para el ambiente, después de haber sido durante años, instrumentos de
la política de colonización de la Selva y utilizadas por los promotores de la
industria maderera y de los intereses petroleros en la región.
En efecto, la explotación comercial de la región que prevaleció en el
pasado compite hoy con la búsqueda de recursos acorde al desarrollo de nuevas
tecnologías.
Respecto al petróleo : En el 1993 estuvieron
los de la PEMEX abriendo brechas por aquí.
"[El maíz transgénico] viene de parte de SEDESOL,
por parte del Gobierno. Lo han traído los extranjeros para que siembren los
campesinos. Lo traen ya embolsado para repartirlo. Está prohibido por la ley
plantarlo. También traen los herbicidas. Nos rodean. Pero nosotros no queremos
contaminar nuestros subsuelos, es el Gobierno quien los envía.
Comisión : ¿Qué es lo que pone en los paquetes ? ¿Es para
comer o para sembrar ?
Respuesta : Monsanto. Monsanto está aquí en Palenque. La
gente lo utiliza para sembrar y luego poder comer.” (San Jerónimo Tulija)
Es importante subrayar el interés creciente de numerosos organismos
ambientalistas internacionales por esta región. A pesar de que la información
esté muy dispersa y de la gran discreción que estos organismos mantienen sobre
sus fuentes de financiamiento, es sabido que éste proviene en gran parte de
grandes empresas privadas, especialmente del sector farmacéutico, biogenético,
petrolero o agroindustrial.
Algunas organizaciones locales, como por ejemplo el Consejo de Médicos
Indígenas Tradicionales de Chiapas (COMPITCH) denuncian que las presiones
ejercidas por algunas ONGs internacionales sobre las autoridades mexicanas para
obtener el desalojo y la reubicación de las comunidades indígenas asentadas en
la zona de Montes Azules obedecen, en realidad, a intereses comerciales. Las
propuestas enunciadas en el Programa SINAP (administrado por el Banco Mundial)
de confiar la gestión de las ANPs a grandes organismos especializados en la
Conservación del Medio Ambiente, parecen dar crédito a la sospecha.
Programas sociales y políticas poblacionales
La utilización de un discurso orientado al progreso, al desarrollo y a la
reducción de la pobreza no debe ocultar los intereses de a quién está
sirviendo.
En muchas ocasiones, las políticas ambientalistas se conjugan con políticas
poblacionales, cuya justificación aparece como muy controvertida.
Así, el organismo estadounidense Conservación Internacional, a través de su
programa « Población y Medio ambiente », enfoca sus esfuerzos en combatir la
sobrepoblación (sic) en las comunidades ubicadas[16]
en la cercanía de la Reserva de Montes Azules en Chiapas. Otra ONG con quien
comparte esta tarea, se presenta de la siguiente forma : « La Fundación Mexicana para la
Planeación Familiar (MEXFAM) es una asociación civil, gobernada por
voluntarios y sin fines de lucro, especializada en difundir la práctica de la
regulación voluntaria de la fecundidad entre los sectores más necesitados de la
población mexicana : los más pobres en la
ciudad y en el campo, los jóvenes y los varones ».
Ambas ONGs están siendo financiadas por la fundación PACKARD. Conservación
Internacional también recibe fondos de USAID.
Más allá de la interpretación que se pueda tener de esta misión, está
comprobado que la cuestión de saber si la disminución de la pobreza se logra a
través de la reducción física de la población pobre o por otras vías, no se ha
discutido con las comunidades involucradas.
Es más, desde su segunda visita, la CCIODH, había recogido fuertes
denuncias en todas las comunidades visitadas, acerca de un programa, con rasgos
similares, el PROGRESA.
Aprovechando la carencia real de servicios de salud en las comunidades, el
PROGRESA condicionaba la entrega de ayuda económica a la asistencia de las
mujeres a consulta médica, en particular ginecológica y charlas sobre
planificación familiar. Son numerosos los testimonios de mujeres a quienes se
le ha propuesto esterilización, algunos casos de operación sin el conocimiento
pleno de la persona han sido reportados.
“Aparte de ese
hostigamiento militar y paramilitar el municipio siente una presión por parte
del Gobierno que ofrece regalos (dinero, ayuda material) a la gente que acepta
programas gubernamentales como PROGRESA y CARA (Centro de Atención Rural
Adolescentes). La gente que participa en esos programas también tiene que
participar en charlas de planificación familiar (se les paga a la mujeres que
se hacen esterilizar ; niños contaron a sus padres que durante esas charlas les
abusaron). Pero como zapatistas la gente de las comunidades no acepta esas
programas del Gobierno”. (Municipio
“17 de Noviembre”, Aguascalientes de Morelia)
Actualmente, el programa PROGRESA, impulsado por el Gobierno Federal, está
siendo sustituido por el programa CONTIGO. Aparentemente, con este cambio, se
busca eliminar el aspecto « paternalista » que algunos de los actuales
funcionarios del Gobierno reprochan a sus predecesores. La secretaria de
asuntos indígenas de la presidencia, Xóchitl Gálvez, se pronuncia por un
funcionamiento de los programas sociales que se aparente más al manejo de
proyectos productivos parecido al modelo implementado por muchas ONGs.
En las comunidades visitadas los programas sociales han sido calificados de
programas « contrainsurgentes ». Se reproducen a continuación algunas
observaciones al respecto :
“En las comunidades
donde las familias pertenecen a diferentes organizaciones. (…) se observó un
problema más complejo de convivencia. Estos problemas de convivencia tienen
tendencia a incrementarse en los últimos años debido a que las ayudas
arbitrarias del Gobierno están acentuando la división entre las familias de
diferentes organizaciones".(Ruta 2).
« Los representantes
de las comunidades rechazan los programas sociales y de desarrollo de parte del
gobierno, porque dicen que éstos tienen carácter individual y no comunitario,
siempre vienen con condiciones inaceptables, como la titulación individual de
las parcelas y renuncia a la lucha zapatista y les parece como una limosna del
Gobierno, que no sirve a cubrir sus necesidades existentes. Acusan al Gobierno
de querer dividir las comunidades zapatistas a través de estos programas,
dándole ayuda a unas familias y a otras no. Mencionan que finalmente son los
priístas que reciben la ayuda ». (Ruta
3)
“El PROGRESA es algo
que se puede entender como una división. Es gente que sigue engañada por el
Gobierno, son los priístas, como les regalan migajas, ellos dicen que el Gobierno
les apoya y cuando llegan las elecciones es cuando más cosas da. (…) Si el
Gobierno hubiera dado estas ayudas desde un principio y a todos por igual,
estaría bien, pero como lo empezó a hacer después del levantamiento no nos
parece bien. El Gobierno, cuando actúa de esta manera, es para acabar con la
resistencia zapatista, pero no lo va a lograr. Sí, le damos en parte la razón a
la gente que lo recibe porque en realidad la situación está muy mal, por eso la
gente les llora. Sabemos que gobierno se aprovecha de la necesidad de los
pueblos. También la gente en las comunidades más retiradas está muriendo de
enfermedades curables, muchas mujeres mueren en los partos”. Las mujeres del
consejo nos cuentan que aquella que se compromete a esterilizarse se le concede
el plan PROGRESA".. (La
Realidad).
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