| La delegación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en San
Cristóbal de las Casas surge posteriormente al estallido zapatista de 1994,
para apoyar a grupos indígenas.
¿Qué quejas reciben ?
Las quejas están a la baja. Son de orden administrativo, principalmente del
sector salud y de tarifas de la electricidad. Hay algunos escritos (no quejas)
de comunidades vía fax por cuestiones del Ejército. No nos permiten entrar en
las comunidades zapatistas, por tanto no podemos comprobarlas.
En las comunidades
se quejan de que van a las clínicas, pero no les atienden por ser zapatistas.
¿En este caso, cabe la posibilidad de que ustedes actúen ?
Sí, porque ahí hay una violación de derechos humanos. El problema es que
nos reporten las quejas.
¿Hacen informes
periódicos sobre la situación de derechos humanos en Chiapas ?
Mensualmente hacemos un informe al visitador general. Estos se van
recopilando para el informe anual que el Presidente hace al Congreso.
¿Cómo interpretan el
descenso de las quejas recibidas anualmente ?
Por mayor participación de la Comisión Estatal (de Derechos Humanos) y
porque hay una disminución de violaciones.
Fuera de México,
leyendo el informe de la Comisión Nacional, está claro que persisten los
ataques hacia los derechos humanos. ¿Aquí piensan lo mismo ?
Sí, el ambiente está denso y difícil. Han habido ataques y amenazas hacia
los defensores de los derechos humanos. Muchas veces, esto obedece a cuestiones
políticas, porque hay gente defensora de los derechos humanos que persiguen
otras metas más allá de defensa de los derechos humanos y los utiliza para conseguir
sus fines y esto termina en conflictos.
¿Persisten las
detenciones arbitrarias ?
Sí, desde el punto de vista de nuestra ley es arbitraria. Pero los
indígenas se refugian en sus usos y costumbres para hacerlo. Por ejemplo, hay
casos que arrestan a una persona que acusan de brujería y les cobran una multa.
Pregunto por
dirigentes campesinos que han sido arrestados bajo falsas acusaciones, los
arrestan sin ninguna clase de prueba. En un estado de derecho no pueden
arrestar a alguien sin ningún tipo de pruebas, simplemente por la acusación de
una persona. ¿En estos casos intervienen las comisiones, dan orientaciones ?
Sí, nosotros siempre orientamos pero no podemos intervenir en los asuntos
jurisdiccionales, son exclusivamente del poder judicial. Sólo podemos
intervenir en cuestiones administrativas.
¿Qué información
tienen de los paramilitares ?
Esta situación es más compleja de lo que puede parecer. Hay gente que se
arma para defenderse de los zapatistas o de otras comunidades que les están
hostigando. La intervención tiene que ser a través del diálogo, tenemos que
tener mucha cautela.
¿Porqué se les llama
paramilitares, si los militares no tienen que ver con ellos ?
A estos grupos se les ha mal llamado paramilitares por el sensacionalismo
de la prensa. Hay que definir lo que son los paramilitares. Paramilitares hay,
por ejemplo, en Colombia. Esos son civiles armados, no son gente con
entrenamiento militar. No hay organizaciones paramilitares.
Pero hay acusaciones
de ciertos sectores de la sociedad de que esta gente recibe apoyo del Ejército.
Hasta que yo sé, no he tenido en mis manos una prueba semejante. Es muy
fácil culpar a las instituciones. Pero hasta ahora no tenemos ninguna queja, de
ello.
¿Intervienen en la
cuestión de los desplazados ?
Hemos intervenido en la comunidad de las Abejas en las pláticas
conciliatorias. Se llegaron a acuerdos para que se dieran las condiciones para
su regreso.
¿Siguen vigilando el
proceso de retorno de comunidades ?
Sí, van retornando suavemente. Se les da apoyo económico para que rehagan
su vida. Hasta ahora no ha habido ninguna queja. Las cosas se han mantenido con
lo consensuado inicialmente.
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